Argumento: “Si la gente se hace vegana entonces desaparecerán muchos puestos de trabajo y en algunos lugares no podrán sobrevivir”

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Algunas personas dicen que no son veganas porque si progresivamente todo el mundo también se fuera haciendo vegano entonces quienes actualmente poseen negocios que generan trabajos en el sector de la explotación animal reducirían progresivamente sus beneficios, lo cual supondría que progresivamente se perderían dichos puestos de trabajo y, como supuestamente estas personas no saben hacer negocios ni trabajar en otros sectores, entonces no podrían hacer negocios o estarían siempre sin trabajo, peligrando su supervivencia.

Formulamos de forma más clara el argumento que utilizan dichas personas. Éste iría como sigue:

(A1) Podemos evitar hacer daño a otros animales siendo veganos.
(A2) Existen personas que hacen negocios o trabajan en el sector de la explotación animal.
(A3) Si me hago vegano entonces afectaré económicamente a las personas mencionadas en (A2).
(A4) Si progresivamente los consumidores cumplen (A3) entonces progresivamente las personas de (A2) se quedarán sin negocio o sin trabajo.
(A5) Si (A4) es verdadero entonces dichas personas sin negocio y sin trabajo no podrán sobrevivir.
(A6) Como (A5) es verdadero entonces no debo cumplir (A1).

RESPUESTA VEGANA:

Este argumento puede rebatirse de las siguientes maneras:

(i) Es especista. En (A6) se considera que es ético explotar a los animales no-humanos para no afectar económicamente a quienes se enriquecen explotándolos y asesinándolos. Hay que tener presente que esclavizar a los animales no-humanos es una actitud análoga a la que tuvieron los comerciantes de esclavos humanos de piel negra hasta el siglo XIX, cuando las críticas morales a la esclavitud humana comenzaron a cambiar esa realidad. Independientemente de que no tuviéramos otra alternativa, hay que tener siempre presente que explotar y asesinar a los animales no-humanos es una discriminación moral arbitraria conocida como especismo[1].

(ii) Quedarse sin negocio o sin trabajo no es equivalente a no poder sobrevivir. (A5) es falso. Excepto en algunos lugares inóspitos en los que por supervivencia[2] dependen de la explotación animal, lo habitual para quienes pierden su negocio o su trabajo es encontrar otra manera de invertir su dinero o encontrar otro puesto de trabajo.

(iii) El cambio de manos de los negocios siempre ha existido. Cuando una nueva tendencia de consumo o un nuevo producto aparece en el mercado con la intención de sustituir a otro, el producto antiguo va perdiendo mercado y al final desaparece. Entonces el nuevo negocio basado en el nuevo producto sustituye al antiguo negocio basado en el producto antiguo, y unos nuevos puestos de trabajo sustituyen a los antiguos (por ejemplo, más fruteros y menos carniceros), hay que elegir: o el antiguo negocio evoluciona o pasará a otras manos. A continuación vamos a poner unos ejemplos sobre cómo unos negocios son sustituidos por otros:

– Los frigoríficos eléctricos. En el siglo XIX la mayoría de las neveras enfriaban mediante un sistema de barras de hielo que se alojaba en su interior. Existían comercios que se dedicaban a vender hielo. Cada poco tiempo, las personas tenían trasportar pesadas barras de hielo hasta sus casas si querían mantener frescos sus alimentos. Uno de los pioneros del refrigerador fue Charles Tellier, que en 1867 inventó un dispositivo destinado a fabricar hielo. Entre 1868 y 1869 se centró en el análisis del frío industrial y sus aplicaciones. Pronto se dedicó a la fabricación de aparatos frigoríficos para la conservación de los alimentos. Introdujo el éter dimetílico y la trimetilamina en la industria, y en 1876 consiguió construir el primer frigorífico plenamente funcional. Entonce las neveras eléctricas poco a poco acabaron con el negocio de las barras de hielo y dejaron sin trabajo a los vendedores de hielo.

– El ecologismo. Aquí dejamos un extracto de una entrevista[3] a David M. Rivas en el que habla sobre el impacto de los nuevos paradigmas económicos, debidos al ecologismo, en el mercado laboral. Muestra una analogía con el impacto que los nuevos paradigmas éticos pueden tener en el mismo:

Pregunta: Pero también hay un gran negocio en el sector ambiental.

Efectivamente. Pero, ¡qué cosa más curiosa!: en un mundo capitalista en el que la avaricia es virtud se ve muy mal que haya gente que gane dinero regenerando el medio ambiente o protegiendo la naturaleza. Yo prefiero que mis alumnos de administración de empresas ganen dinero reforestando una sierra o criando ganado en forma extensiva(1) que hormigonando playas. También es verdad que incluso están haciendo negocio las mismas empresas que contaminaron previamente(2). Por ejemplo, muchas empresas químicas se pasaron al sector ambiental y tienen grandes beneficios. Es más, algunas trabajan en tecnologías limpias en nuestros países mientras siguen usando tecnologías muy sucias en el mundo subdesarrollado. Pero esas son las contradicciones y las perversiones del sistema económico, no del ambientalismo.

Pregunta: Y la crisis afectará también a esos sectores.

Las empresas de producción ecológicamente sostenible, como las de agricultura ecológica o las de turismo ambientalmente responsable, no sufren prácticamente la crisis, sino que están incrementando su peso en el mercado. A lo que sí afecta muncho la crisis es a la política ambiental en general y a la conciencia de la gente. Hace dos o tres años, en plena euforia económica, todo el mundo estaba preocupado por el medio ambiente, exigiendo que se dejase de edificar tanto, sobre todo en la costa. Ahora todo el mundo pide que vuelva la actividad, a cualquier precio e independientemente de lo que destruya. Cuando vienen mal dadas tendemos a sacrificar el medio ambiente en beneficio de una mayor renta. Es fácil caer en el engaño de que la opción es “o árboles y pajaritos o puestos de trabajo”.

Pregunta: Las restricciones ambientales pueden generar paro. Si una empresa cierra porque se ve obligada por una ley ambiental los obreros se quedan sin trabajo.

En la Unión Europea se crean casi tres puestos de trabajo gracias a la política ambiental(3) por cada algo menos de uno destruido por restricciones ambientales. Es verdad que si una empresa cierra no van a generarse nuevos puestos de trabajo al día siguiente. Cuando la Unión Europea erradique el PVC, que lo hará, los trabajadores de esas fábricas no van a convertirse en guardias forestales en dos días, eso es evidente. Pero este problema no es una particularidad de la política ambiental. Lo que hay que hacer es buscar paliativos temporales. Cuando las minas o los astilleros cerraron por razones comerciales se articularon políticas sociales para paliar los efectos negativos, por no hablar del PER del campo andaluz, que usted conocerá bien. ¿Por qué los motivos ambientales no han de ser tratados de igual forma? Si una empresa cierra porque está envenenando a la ciudadanía, ¿por qué no se recurre a la política social y laboral? ¿Por qué a la política ambiental se le exige lo que no se exige a las políticas comercial o monetaria?

(iv) Un mundo vegano no va a llegar de repente, sino de forma gradual. Antes de se apruebe democráticamente la abolición de la explotación animal, la demanda y venta de productos animales ya será minoritaria. La progresiva disminución del consumo de productos animales será consecuencia del incremento de consumo de productos vegetales. Quienes tienen más facilidades para alimentarse sanamente de forma 100% vegetariana son quienes por lógica deberían hacerlo primero para que ese cambio gradual se produzca. Quienes tienen más dificultades para alimentarse sanamente de forma 100% vegetariana son quienes por lógica más lentamente cambiarán por sí solos. Paises veganos podrían promover la alimentación 100% vegetariana y los valores veganos entre quienes dependen de la explotación animal para su superviviencia, ayudándoles económicamente para que den el cambio hacia el veganismo.

(v) El veganismo produciría un cambio cultural y económico para acabar con el sufrimiento. La consideración de los animales no-humanos llevado a sus últimas consecuencias implica un cambio profundo del sistema cultural y económico, quedando estos al servicio del fin del sufrimiento. Así lo expresa Cármen Gutierrez Casas en su trabajo “El movimiento animalista: análisis desde los nuevos movimientos sociales”[4]:

“El Movimiento por los Derechos de los Animales entona perfectamente dentro del contexto de los Nuevos Movimientos Sociales que, desde los años 60 y hasta hoy, han sido el modelo más paradigmático de participación ciudadana alternativo. Sus medios, su lenguaje, sus recursos y su contenido son los propios de una nueva ¿ideología?, desde una postura más o menos respetuosa con la cultura moderna, trata de imponerse mediante la educación de la sociedad.

Cabe preguntarse hasta qué punto (hoy por hoy) podría llevarse a cabo esta intención sin alterar profundamente las bases de nuestra sociedad y el sistema que la sustenta. En este punto, el movimiento por los derechos de los animales difiere de otros en un aspecto técnicamente equiparable, pero revolucionario de hecho. Por supuesto, las referencias cuando se trata de introducir un cambio promovido por uno de estos movimientos son aquellos otros que, decididamente, triunfaron hace tiempo y hoy son asimilados por la inmensa mayoría de la sociedad. El feminismo, los derechos civiles de los negros en EEUU y Sudáfrica y de los aborígenes en Australia, incluso el reconocimiento de la legitimidad, la igualdad y el respeto debido a los homosexuales, son los modelos más recurrentes para establecer paralelismos en la defensa de los derechos de algún colectivo desprotegido o socialmente menospreciado. El movimiento que nos ocupa, trae, además, un referente estrella: la abolición de la esclavitud. Todos estos nuevos movimientos (feminismo, derechos civiles, derechos de los homosexuales) o conquistas históricas (abolición de la esclavitud) introdujeron un cambio en las ideas de la sociedad, pero no supusieron un cambio profundo en la economía, con lo que no encontraron la oposición de este dificilísimo escollo. El movimiento por los derechos de los animales, sin embargo, requeriría no sólo un profundo cambio ideológico, sino también económico, porque aunque no se desafíe el orden vigente, en principio, en la práctica, la supresión inmediata de toda explotación animal exigiría cambios tajantes no sólo en los hábitos cotidianos, también en las infraestructuras y, por consiguiente, chocaría con grandes intereses económicos y repercutiría en el bienestar y la disponibilidad de bienes de consumo para las sociedades opulentas. Es por todo esto por lo que los defensores de los derechos de los animales, en general, se recuerdan a sí mismos lo poco probable que resulta el triunfo de sus reivindicaciones en un futuro próximo, y la mayoría de ellos insiste en culturizar a la sociedad paulatinamente, desde distintos planteamientos, para concienciar a las generaciones más jóvenes y, de un modo no revolucionario, eliminar las prácticas denominadas “especistas” sin enfrentarse frontalmente al sistema de consumo tal y como está concebido. Hay también quienes plantean la lucha por los derechos de los animales dentro de un mundo más justo y liberado de los tentáculos del neoliberalismo, en general las asociaciones formadas por miembros más jóvenes. De uno u otro modo, y teniendo en cuenta lo alejado que se prevé tal cambio, está claro que el movimiento por los derechos de los animales tiene, todavía, mucho trabajo por hacer.”

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NOTAS Y REFERENCIAS

(1)RespuestasVeganas.Org: Y yo prefiero que la gente gane dinero produciendo alimentos 100% vegetarianos y productos procesados (pollo vegetal, ternera vegetal, etc.) sin explotar y asesinar a otros animales sintientes. Es el mismo tipo de razonamiento.
(2) RespuestasVeganas.Org: Incluso puede que algún día McDonalds o Burguer King sean empresas veganas. En 2000 la compañía Burguer King decidió ampliar su oferta y creó un menú vegetariano. McDonalds también ya cuenta en algunos países con hamburguesa vegetariana.
(3) RespuestasVeganas.Org: Igualmente puede existir una política vegana.

[1] Argumento: “No hay nada malo en discriminar moralmente a los animales porque no son seres humanos”
[2] Argumento: “Si tu supervivencia dependiera de ello matarías a quien fuera”
[3] davidm-rivas.blogspot.com – “La teoría del decrecimiento es revolucionaria”
[4] Gutierrez Casas, Cármen. “El movimiento animalista: análisis desde los nuevos movimientos sociales”, 2009.

MÁS INFORMACIÓN

– eualdaia.org – Ley Sinde-mocracia

BIBLOGRAFÍA

Sobre economía

– Marx, Karl. El capital.
– Smith, Adam. La riqueza de las naciones.
– Ricardo, David. Los principios de tributación.

Fuente: es.paperblog.com

Comments 2

  1. Es muy cierto, pero tenemos que ser conscientes de que los seres humanos, necesitamos alimentarnos de carnes, es cierto tambien que se encuentran en otros alimentos no-animales, pero vamos a un hecho muy cierto, a las personas que les agrada la carne, perfecto, a las que no, tambien, mientras no se maltrate a los animales, si no unica y exclusivamente para nuestra alimentación, todo esta bien, a todo esto existe una ley ambiental.

    Saludos Cordiales.

    1. Post
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      Estimado Nelson,

      Los seres humanos no necesitamos alimentarnos de carne, no existe sustento científico ni ético contundente al respecto. Aún así la costumbre de comer carne está tan arraigada que es una de las principales causas de grandes problemas humanos en un sentido ambiental, económico, ético y social. Ojalá y las personas que no quieren dejar la carne pudieran obtener un producto libre de crueldad y sufrimiento (quizá la carne sintética dle futuro), pero al día de hoy esto es imposible. Aún las mejores productoras de carne, quienes ofrecen producto orgánico y ostentan mantener a los animales con niveles de bienestar relativamente aceptables, y quienes mantienen políticas ambientales dentro de ley, siguen siendo parte de un negocio especista, egoísta y sin ética. La crianza, matanza y comercialización de animales para producir un producto caro, deficiente, escaso, tóxico y contaminante no es el camino a un mejor planeta.

      A continuación bibliografía para que encuentre mayor información.

      John Locke: Some Thoughts Concerning Education (1693)
      Jeremy Bentham: An Introduction to the Principles of Morals and Legislation (London, T.Payne, 1789)
      Chrales Darwin: El Orígen del Hombre (1871)
      Henry Salt: A plea for Vegetarianism (1886); Animal Rights: Considered in Relation to Social Progress (1892)
      Richard D. Ryder: Speciesism (1970)
      Stanley y Roslind Godlovitch, y John Harris: Animals, Men and Morals (1971)
      Peter Singer: Animal Liberation (1975)
      Tom Regan: The Moral Basis of Vegetarianism (1975); The Case for Animal Rights (1983)
      Gary L. Francione: Animals, Property and the Law (1995)

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